A PASAR EL RATO por SANDRO COLBERTALDO

A PASAR EL RATO por SANDRO COLBERTALDO

April 1, 2020

Titulo del libro : A PASAR EL RATO
Fecha de lanzamiento : September 18, 2018
Autor : SANDRO COLBERTALDO
Número de páginas : 697

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SANDRO COLBERTALDO con A PASAR EL RATO

De la expresión "A tempo perso", que es el título de la versión original en italiano de mi libro, no conseguía encontrar una buena traducción al castellano. "Perder el tiempo" no tiene nada que ver. "En mi tiempo libre" tampoco me gusta. Lo que más se acerca podría ser "Pasar el rato”, que aún así no suena tan poético, irónico y conciso. Digo “poético” con intención, ya que esa expresión me recuerda a los poemas que nuestro profesor de literatura nos hacía aprender de memoria, para luego declamarlos, de pie en la tarima. ¡Qué rollo! En ese caso, me refiero a un poema del barbudo, patriótico, retórico, pomposo y ampuloso Giosué Carducci, gran cantor de la dichosa unificación de Italia y, especificamente, a un verso en lo que ese poeta manifiesta su desprecio hacia un personaje que, al contrario, a mí me cae muy bien: "Un holgazán que va dando vueltas, cabeceando por todos los rincones, la nariz siempre al aire y la mirada desvariando tras ángeles y golondrinas". Me cae mucho más que bien, ya que en realidad: ¡aquél personaje soy mismamente yo! Soy curioso, caprichoso y ambicioso, pero holgazán, aproximativo e inconcluyente. También soy fanfarrón, egoista, vanidoso y narcisista. Además soy un seductor mariposón, posesivo, celoso e inconstante. Y en fin soy también altanero, comodón e inepto al sacrificio y a la concentración. Me he metido en un montón de cosas distintas, a lo largo de mi vida. De niño soñaba con ser mercader de alfombras o también corresponsal desde el extranjero de un gran periódico. Probé con el papel del poeta idílico y luego del latin lover, del artista y del revolucionario. He hecho de batería roquero, de fotógrafo, de arquitecto, de diseñador, de profesor universitario, de decorador, de periodista y, hacia el final, también de pintor Pop Art. Incluso he intentado ser boxeador, he jugado al tennis, participado a los campeonados regionales de esquí y navegado por todo el Mediterráneo. He tomado asiento a la mesa del consejo de administración de una empresa de nivel internacional y también he dirigido una finca agrícola. He tenido tres esposas, un hijo y una infinitad de amantes. He viajado por toda Europa, el Norte de Africa y los Estados Unidos; he pasado meses en la India y por el Oriente Lejano. He probado toda clase de drogas y adoro a todos los cóctels, más los que son a base be Bourbon. También he hecho de hotelero, cocinero y jardinero. Pero nunca se me había ni pasado por la cabeza de escribir un libro. Cosas de la edad. Estar cómodamente sentado a tu escritorio, tecleando el ordenador, no requiere mucha energía. Empezé intentando hablar de mis cuadros, pero a los cuadros se agregaron los recuerdos. Es sabido que, a partir de cierta edad, se vive más en el pasado que en el presente. Una cosa lleva a la otra. Así que he descubierto que la escritura es un pasatiempo encantador y que cuanto más escribes, tanto más te gusta escribir. Al punto que, en mi estado de exitación mental, he acabado hablando también de mis sueños. Otra actividad senil. Si no te puedes aventurar por el día en el mundo real, te aventuras por la noche, envuelto en el calido edredón. Y por la mañana te sientas y empiezas a relatarlo. Fácil, ¿verdad? Probar para creer.